Muchos habrán oido hablar de este libro altamente recomendable. Un superéxito de ventas en Francia.

El mini libro ha sido escrito por Stéphane Hessel de 93 años, y lleva vendidos 600.000 ejemplares allí. Solo tiene doce páginas de texto y ahora  ha sido traducido al español y redifundido por Attac (bájalo y léelo aquí).

Hessel, su autor, es un tipo fascinante cuya historia personal abarca desde la resistencia contra la alemania Nazi a su participación , en 1948, en la elaboración y redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los documentos más trascendentales para la humanidad de los últimos seis decenios.

Hessel está indignado con lo que ocurre, con las enormes desigualdades que el mundo moderno está creando y con la inacción de sus ciudadanos. Está indignado como lo estuvo cuando luchó por la libertad en la Francia ocupada. Está indignado e invita a la gente a estarlo con él ahora que llega al final de su vida.

“¿Cómo terminar esta llamada a indignarse? Recordando que, con ocasión del sexagésimo aniversario del Programa del Consejo nacional de la Resistencia, dijimos, el 8 de marzo de 2004, nosotros, los veteranos de los movimientos de Resistencia y de las fuerzas combativas de la Francia libre (1940-1945), que, desde luego, “el nazismo ha sido vencido gracias al sacrificio de nuestros hermanos y hermanas de la Resistencia y de las Naciones Unidas contra la barbarie fascista. Pero esta amenaza no ha desaparecido por completo, y nuestra cólera contra la injusticia permanece intacta”

No, esta amenaza no ha desaparecido por completo. Por eso, hagamos siempre un llamamiento a “una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que no proponen como horizonte para nuestra juventud más que el consumismo de masas, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de todos contra todos”.

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