LA POLICÍA INICIA HOY LA DETENCIÓN DE JÓVENES SAHARAUIS EN UNA CIUDAD QUE TRAS EL TOQUE DE QUEDA HA AMANECIDO ARRASADA, AUNQUE PERDURA ALGÚN ENFRENTAMIENTO AISLADO

Detención masiva de jóvenes saharauis en El Aaiún

LAURA GALLEGO

Las Palmas de Gran Canaria | 09/11/2010

La ciudad del Aaiún ha amanecido hoy desierta. Desierta, arrasada y tomada por las Fuerzas marroquíes. Aunque con el transcurrir de las horas la policía ha retomado la actividad, y según la información facilitada por un testigo vía telefónica, a esta hora está entrando en las viviendas y deteniendo a los menores de 30 años que encuentra. Además, hay algunos enfrentamientos aislados en ciertos puntos de la ciudad, y el Frente Polisario eleva a once el número de víctimas mortales, 723 heridos y 159 desaparecidos. Según un testigo, los ánimos empiezan a decaer, porque en las casas no hay comida y muchos están prácticamente presos en ellas.

Las cifras que ofrece el Gobierno de Marruecos son otras. Habla de 6 víctimas mortales, cinco pertenecientes a los cuerpos marroquíes y un activista saharaui de 26 años, que murió durante el ataque al campamento de Gdeim Izik.

En el comunicado del Frente Polisario puntualizan que dentro de la cifra de desaparecidos puede haber muchas más víctimas mortales, aunque no están en posición ahora mismo de confirmarlo. Además, hay casi 70 personas detenidas y a estas horas, según un testigo, la policía está entrando en las viviendas de los saharauis y sacando por la fuerza a los menores de 30 años que no consiguen esconderse; en algunos casos, se dirige directamente a donde sabe que residen destacados activistas de los derechos humanos, cuyas caras conoce desde la Intifada de 2005, pero también, por las calles, nos cuentan, y a quienes estén con ellos, aunque no hayan tenido hasta ahora significación alguna en la lucha saharaui.

Uno de ellos, que de momento sí permanece en lugar seguro, expresaba hace unos minutos la desesperación que empiezan a sentir. “En mi casa está mi sobrino, y mi padre herido, pero no podemos llevarle al hospital, no nos aceptan, ni puedo salir a comprar leche ni pan. Para hoy tenemos ¿pero qué hago a partir de mañana?”. Este saharaui se hacía eco además del agotamiento que percibe en la población: “Después de salir caminando del campamento, luchamos todo el día en la ciudad, la gente está agotada y somos muchos menos, ellos son soldados, algunos llegados de otras ciudades incluso, policías y civiles marroquíes, que están de su parte ¿qué podemos hacer contra ellos, con piedras?”. La superioridad numérica es desde luego abrumadora. Aunque no hay cifras oficiales -el censo es uno de los grandes escollos en esta situación desde hace años- aproximadamente se considera que podría haber 50.000 residentes saharauis y 200.000 marroquíes, a los que en este caso hay que sumar las fuerzas de seguridad.

Además, dice, temen por sus mujeres e hijos. “Ellos tienen a sus familias guardadas en un lugar seguro, pero las nuestras están expuestas”. Ayer, contaba como ejemplo, le robaron incluso las cabras que una anciana tenía en su propia vivienda.

Mientras algunos pedazos de jaima todavía humeaban -único recuerdo que queda ahora mismo del histórico asentamiento- la ciudad del Aaiún se convirtió ayer en una batalla campal y esta mañana, los pocos que se han atrevido a salir a la calle, después de que ayer a las 21.00 horas Marruecos decretara el toque de queda, se han encontrado quemados o arrasados la inmensa mayoría de los edificios de la administración alahuí, entre ellos la sede de correos o de la televisión local; también numerosos comercios y viviendas saharauis. Fue, dicen los testigos, un salvaje enfrentamiento que hoy sigue dando coletazos: a esta hora, se están produciendo todavía choques aislados entre civiles marroquíes y saharauis en el barrio de Colominas, centro histórico de la ciudad.

Ni La Unión Europea ni Naciones Unidas han condenado los hechos pero esta última ha pedido “contención” a las dos partes en los próximos días para evitar que empeore esta escalada de la violencia, que arrancó con ese ataque al campamento de la Dignidad donde más de 20.000 saharauis reclamaban de forma pacífica derechos sociales como el acceso a un empleo o una vivienda. Un ataque que se produjo el mismo día en que las dos partes de este conflicto que dura ya 35 años tenían previsto sentarse en Nueva York para iniciar la tercera ronda en torno a la descolonización del Sahara Occidental. Aunque hubo dudas, finalmente ambas partes se sentaron en un ambiente tenso pero no han trascendido los detalles de ese encuentro oficialmente, y nada hace presagiar avance alguno. Desde el Aaiún, según el jóven con el que hablamos, se siguen las noticias de ese encuentro aunque no despierta grandes esperanzas: “Si no se ha podido resolver la situación de los 20.000 que estábamos en el campamento ¿porqué vamos a creer que serán capaces de encontrar una solución para todo el Sahara”.

Mientras reflexiona, mira, nos cuenta por la ventana, y parece más bien estar pensando en alto: “Está tomada, la ciudad está tomada, no hay dónde ir, ni como ir ¿qué opciones nos quedan?”.
Una pregunta a la que la comunidad internacional parece de momento poco interesada en dar respuesta. España, por ejemplo, antigua colonia, ha insistido en que la ONU debe liderar una salida para rebajar la tensión, pero ha aclarado que no ha pedido la convocatoria de una reunión del Consejo de Seguridad sobre este asunto, al no tener capacidad para ello.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios