Un fotógrafo ha retratado al oscurecer a 52 personas en ‘La larga noche saharaui’. Una mirada sobre la situación de los 165.000 refugiados en Tindouf (Argelia). Allí, en un desierto donde solo crece el desaliento y el deseo de guerra, sueñan con su tierra y sobreviven desde hace 35 años de la ayuda externa.  (…)

Este desierto nada tiene de bucólico. Basta aterrizar en Tindouf, a cinco horas de avión de Madrid, seguir la carretera permitida (los extranjeros no pueden conducir, ni acercarse sin permiso a la ciudad argelina crecida al calor saharaui) y otear el horizonte para apreciar que aquí la vida es inviable. En la hamada no abundan las dunas ni la arena amarillo cálido donde sumergirse como en un mar; no hay espejismos en el horizonte… porque ya estás en él. En esta tierra prestada donde nunca antes habitó nadie de seguido sobreviven desde hace tres décadas 165.000 personas (según Argelia; el número de raciones de comida del Programa Mundial de Alimentos, 125.000, es otra referencia) que lo único que poseen es un pasaporte argelino de numeración especial.

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Versión pdf: Sáhara, desierto y (des)esperanza

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